Viajes de Incentivos: Conseguiste “enamorarme” cuando…

Ha pasado mucho tiempo desde que te conocí, que tímida eras… fue durante aquel viaje a París con la universidad de arquitectura hace 25 años ¿verdad?

Estabas radiante, con toda la ilusión de querer comerte el mundo, tus ojos estaban siempre atentos, casi no parpadeaban, no quedó nada por hacer, sacando fuerzas de donde casi no las había, creía que nos íbamos a dormir en aquel taxi, supliste con ilusión tu falta de experiencia, era tu primer viaje, tu primer amor…Me hiciste “sentir” durante aquella puesta de sol en Puerto Vallarta, que música, que armonía, o cuando te quedaste parada, me miraste y era sólo para decirme gracias, cuando veíamos amanecer desde aquel globo en mitad de la sabana, cuando desde aquel rompehielos en el Báltico mirábamos la inmensidad del mar de hielo, cuando al final de cada experiencia para despedirte siempre me abrazabas, o cuando me recibiste en tu propia casa…

Me hiciste “sufrir” cuando me dejaste tirado enmedio del desierto y no sé como pudimos entre todos sacar aquellos 4×4 hasta llegar al primer poblado o cuando veía que no llegabas, pasaban las horas, se hizo de noche… al final fui a tu encuentro y allí estabas tan majestuosa como siempre, me miraste con cara de enfadada, ¡más bella que nunca!, o en medio de aquella carretera llena de alquitrán camino de Wadi Ruum, o cuando te rompiste un brazo en Xian y entramos en aquel terrible hospital…

Me hiciste “reír” cuando debajo de una carpa de circo te convertías en una niña, cuando en las escaleras de Sydney “posabas” para que supiera quién eras, cuando corrías jugueteando por las laderas del Monte Kenia, cuando estabas sentada en el suelo jugando al juego del bao con aquel anciano Masai, cuando bailabas aquel tango en las calles de Buenos Aires, cuando encestaste aquella canasta en un parque de Harlem, o cuando cantabas en aquel atardecer de Masai Mara…

Me hiciste “llorar” cuando aquella niña en Guatemala te tomó la mano, cuando construimos aquella escuela en Kenia y no querías dejar de levantar aquella pared, cuando en aquella favela de Río de Janeiro por sorpresa me regalaste un dibujo, cuando aquella cantante en la Ópera de Dresden nos sorprendió en las escaleras con esa voz tan maravillosa, cuando Lech Walesa salió a recibirnos, o cuando aquel mimo nos regaló una rosa en el parque de Federico Chopin de Varsovia, cuando llegamos a la cima de aquella montaña y ya nos estaba llamando el ruido del deshielo de aquel glacial inmenso en el estrecho de Magallanes, o cuando con tu sari blanco y azul, me presentaste a los huéspedes de tu casa…

No puedo más que darte gracias, gracias a ti he vivido estas experiencias por todo el mundo, mirándote muy tímidamente, siempre un poco apartado, casi de reojo, sólo me he preocupado de que no te faltara nada…

Así, me hiciste feliz, cuando vi que “sentías”, “sufrías”, “reías”, “llorabas”, “cantabas”…y, aunque ya ha pasado mucho tiempo, cada día que pasa, estás maravillosamente más bella y lo mejor, sé que me queda todo por descubrir.

No te hagas la despistada… que, por cierto, lo haces muy bien, sí, eres ese sector en donde las personas se unen para con el mundo como escenario, poder vivir “juntos” todas las fantasías que nunca “solos” hubiéramos podido realizar.

Y conseguiste “enamorarme” cuando…

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Publicado en Eventoblog el 14 de febrero de 2009

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