EL SALVAVIDAS:

Hay diferentes maneras de salvar vidas, quizás la medición del heroísmo viene dada por la espectacularidad del momento, pero salvar vidas siempre es un acto heroico que todos podemos hacer algún día de nuestra vida.

silla-de-salvavidas-en-una-playa-vacia-de-connecticut-en-estados-unidos_galeria_principal_size2

Diría que un “Salvavidas” puede estar compuesto de:

1.- Honestidad: quizás es uno de los elementos más debilitados en nuestra sociedad, hace unos años escribí este post:“Text: El listón de la honradez” puede ser un buen momento para volver a leerlo.

2.- Valentía: ¡me encanta! nunca me considere valiente, pero poco a poco entrando en la “juventud de la madurez” como son los 50,  parece que uno va perdiendo miedo a sus miedos, y admite sus debilidades como un puente hacia sus fortalezas.

3.- Ilusión: esa sensación de que todo esta por llegar, de que cada día es un regalo de Dios, de que uno es capaz de cambiar el mundo, si eres capaz de cambiarte a ti mismo.

4.- Capacidad de sufrimiento: “no poseer las virtudes, sino sufrir por ellas”. La única manera de saber sufrir es amando lo que haces. De este amor surge la perseverancia y la entrega sin limites.

5.- Humildad: es el mayor conocimiento que de uno mismo puede tenerse, si uno se conoce bien, a la fuerza tiene que volverse humilde. La humildad es la mayor fuente de inteligencia humana.

Salvar vidas es un acto de generosidad, es un acto de amor, no se puede salvar vidas pensando solo en uno mismo, salvar vidas es saber estar en el otro.

¿Habré salvado alguna vida? o quizás sería mejor preguntarse ¿tengo los componentes anteriormente mencionados de un “salvavidas”?

¿Cómo se pueden salvar vidas?

No pude encontrar mejor definición que esta:

“Eres hijo de Dios. Que juegues a ser pequeño no sirve al mundo. Nada hay de iluminado en encogerte para que otros no se sientan inseguros en tu presencia. Todos fuimos hechos para brillar, como brillan los niños. Nacimos para manifestar la Gloria de Dios que llevamos dentro. Esa gloria no esta solo en alguno de nosotros, está en todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacerlo también. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros”.

Volver al amor, Marianne Williamson.

¿Cuántas veces te habrán salvado la vida?, puede ser un bonito ejercicio, escribir y agradecer al menos a dos o tres personas que al liberar sus miedos, liberaron automáticamente los tuyos,  y te “salvaron la vida”.

¿Has salvado alguna vida?

Previous Post Next Post

You Might Also Like

No Comments

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: